A menudo escuchamos la palabra “alcohólico” pero en realidad no tiene un significado preciso. De hecho, El DSM IV-TR distingue entre abuso y dependencia de alcohol, ya que el término ‘abuso’ se usa a menudo para indicar ambos trastornos debidos al consumo excesivo y dañino de sustancias alcohólicas. Quienes reciben un diagnóstico de abuso padecen los efectos negativos de la sustancia en el ámbito social y laboral; sin embargo, no muestran síntomas de tolerancia, abstinencia o uso compulsivo.
Normalmente, las personas que desarrollan una dependencia manifiestan síntomas más graves como la tolerancia y la abstinencia. La abstinencia repentina de alcohol puede tener efectos dramáticos en una persona con un hábito crónico de beber porque su organismo ya está acostumbrado a la sustancia.
El individuo se siente a menudo ansioso, deprimido, débil, nervioso y no consigue dormir. Se pueden manifestar temblores de tipo muscular sobre todo en los músculos de los dedos, del rostro, de los párpados, de los labios y de la lengua. Además puede manifestarse también una aceleración de las pulsaciones y un aumento de la presión arterial y de la temperatura corporal. El alcoholismo es uno de los problemas más graves de la salud pública.
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